Intangible, se escapa con un ligero movimiento hacia el cielo, silencio o la nada; da lo mismo: se va, escapa con lo que queda de magia. Vuelve mientras duermo, lo sé porque hay huellitas esparcidas en el suelo y en los muebles. Despierto con azúcar en la comisura de los labios: un beso de hada, un beso, apenas nada.
viernes, 31 de diciembre de 2010
jueves, 30 de diciembre de 2010
trip-tico
Mis sueños sepia
se pintarán de rojo
con nuestro encuentro
De suaves nubes
haré una guirnalda
para tus sienes
Y a partir de hoy
y hasta el fin de los tiempos
seremos uno
se pintarán de rojo
con nuestro encuentro
De suaves nubes
haré una guirnalda
para tus sienes
Y a partir de hoy
y hasta el fin de los tiempos
seremos uno
miércoles, 27 de octubre de 2010
Gato
Al gato que vive junto a mi casa, el que por las noches maúlla y llama a su gata, ¿qué castigo más doloroso que un zapatazo o un maullido sin respuesta? Lo observo desde la ventana cerrada, apenas muevo la cortina, lo observo lamerse el pelaje, relamerse los bigotes por una gata ajena y lamentarse, ¡qué semejanza dios mío, la que encuentro en este felino!
Desde que lo vigilo he notado que perdió peso, perdió el maullido, por no decir que la voz. Gato, que así lo llamo, se hace adepto a la luna y no ya a la gata, porque a la gata o se le pasó el celo o ha quedado preñada. Pero mi deseo y el de Gato, mi despecho y el de Gato, imploran por que algún perro de vecino la haya devorado, que no haya dejado ni un bigote flotante, transparente, suave, terciopelo, hilo de cáñamo quizá. Preferimos que la gata se desvanezca antes que sea de algún gato más, del gato de enfrente: entre angora y persa, entre azul y siamés, entre tache y círculo, entre traidor y buen vecino. Seguro que ahora Gato planea un suicidio, mientras, la depresión le impide comer, dormir, maullar y acicalarse, ¡qué semejanza dios mío, la que encuentro en este felino!
La gata regresó pero nosotros no la hemos visto, Gato la olió, yo me enteré por un vecino. Vive con el gato entre. Regresó con seis gatitos, pintos todos, todos pintos. La reputación de Camelia, que así se llama la susodicha, es más grande que su traición: sólo gatos de casa, sólo gatos de “raza”, gatos de cola esponjada. Tuvo gatitos variopintos, y me quedaré con uno, o dos, tal vez con todos y los querré como si fueran nuestros, nuestros, de Gato y míos.
sábado, 9 de octubre de 2010
lunes, 4 de octubre de 2010
UNO: ¿Eres tú?
DOS: ¿Eres tú?
TRES: ¿Tú?
CUATRO: ¿Eres tú quien huele a caramelo?
CINCO: ¿Eres tú el que huele a manzana putrefacta?
CUATRO: A granada.
CINCO: A hot cakes por la mañana.
DOS y TRES: ¿Eres tú quien huele a tierra, sangre y pólvora?
UNO: No eres tú el abatido, ni la sombra, ni el dolor, ni la pena…
DOS: Eres puño frío, azote de madrugada,
DOS, CUATROY CINCO: ¡Eres tú el del machete en alto!
TRES: ¡Metralla, cañón, coche bomba!
UNO: Eres tú el que escribe versos, el que cuenta cuentos.
DOS: El que reza.
TRES: El que reza.
CUATRO: El que reza.
CINCO: ¿Eres tú?
DOS: ¿Eres tú?
TRES: ¿Tú?
CUATRO: ¿Eres tú quien huele a caramelo?
CINCO: ¿Eres tú el que huele a manzana putrefacta?
CUATRO: A granada.
CINCO: A hot cakes por la mañana.
DOS y TRES: ¿Eres tú quien huele a tierra, sangre y pólvora?
UNO: No eres tú el abatido, ni la sombra, ni el dolor, ni la pena…
DOS: Eres puño frío, azote de madrugada,
DOS, CUATROY CINCO: ¡Eres tú el del machete en alto!
TRES: ¡Metralla, cañón, coche bomba!
UNO: Eres tú el que escribe versos, el que cuenta cuentos.
DOS: El que reza.
TRES: El que reza.
CUATRO: El que reza.
CINCO: ¿Eres tú?
domingo, 29 de agosto de 2010
viernes, 27 de agosto de 2010
jueves, 19 de agosto de 2010
Verde verdad
Me asomé y efectivamente eran verdes, pero no verdes como se les describía, más bien les correspondía el verde de hojas tiernas, el verde lechuga, el verde brócoli. ¿Por qué la tendencia a realizar comparaciones absurdas?, definitivamente es más impresionante el verde mar que el verde lechuga, pero, ¿cuál estará más cerca de la realidad?
miércoles, 4 de agosto de 2010
domingo, 25 de julio de 2010
domingo, 11 de julio de 2010
En hoja bonita, bebé
y se mojaba los dedos en saliva y arrancaba el trabajo de tu libreta mientras sostenía una sonrisa angelical. "En hoja bonita bebé".
sobre el dolor
Porque le duele,
pero no sabe qué parte.
Sabe para quién es el llanto,
pero no puede llorarle
viernes, 2 de julio de 2010
Probando, Probando
De una vez les digo: no es definitivo, los colores me parecen sabrosones, pero es la distribución lo que me gusta más. Suerencias, al buzón porfas.
Saludos a mis miles de lectores y comentaristas y gracias por su paciencia y compañía.
Es todo, nos vemos.
nahúm
lunes, 28 de junio de 2010
Capellán
Una descarga recorrió su cerebro y se desparramó por el resto de su cuerpo. Su carne flácida convulsionaba. ¿Cuánto tiempo había pasado desde la última eyaculación acompañada? Acudir con una profesional le resultaba penoso, detestable, cobarde (tal vez un poco triste), deprimente. Cuarenta y ocho años. Cuarenta y ocho años se dicen fácil: te pones la sotana y listo, la misa, los festejos, los pecados, las señoras marchitas que se confiesan cada domingo. Misa. Misa a las siete de la mañana.
Fe incorrupible, años de servir a dios y a los feligreses. ¡Bastardos! Hoy, la misa de las siete es para la familia Morales, la de nueve, para los niños, la de medio día… la de medio día es para Laurita, quinceañera, pechos que se pronuncian a sí mismos, queditos, como el corazón de nuestra señora, sonrisa angelical. Una niña. Bauticé, confirmé, confesé, perdoné a esa niña. Ojos claros, cabellos regularmente despeinados. Pecados: Besos detrás de la iglesia con un compañerito del catecismo, quedarse con el cambio de mamá para un helado, mentirle a papá sobre la fiesta de su amiga. Quizá no dijo todo, nunca dicen todo, nunca digo todo. Amén.
Fe incorruptible, ¡fortaleza señor, fortaleza te pido!
Cuántos pensamientos como mosquitos me sangran, me convidan a darte la espalda, a meditar. Nos ponemos de pie, oremos. Razones de sobra tenemos para temer tu mano ¡oh señor todopoderoso que todo lo ve, que todo lo oye, que todo lo sabe! Tú, que reprochas el pecado como nosotros a los pecadores, señor ten piedad de mi, de nosotros, — ¡de mi!
Confiésome señor que he pecado. Perdona a este pastor que está extraviado. Las ovejas balan mi pecado, murmuran en secreto, durante las ceremonias. En la calle. En la noche. Capellán.
Martes, mañana es martes
Los martes saben a café de entre semana,
saben a que salgo temprano de la escuela,
saben a dos por uno,
saben a dos por uno...
los martes saben a beso de naranja,
a dos horas más de sueño,
a desayuno con jugo de zanahoria
y huevos revueltos.
Sí, se me antoja un martes de café,
de americano doble carga,
de beso de naranja,
de dos por uno,
de dos por uno...
lunes, 14 de junio de 2010
Precaución, degenerado en crisis
degenerado, da.http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?TIPO_HTML=2&TIPO_BUS=3&LEMA=degenerado
(Del part. de degenerar).
1. adj. Dicho de una persona: De condición mental y moral anormal o depravada, acompañada por lo común de peculiares estigmas físicos. U. t. c. s.
Y como siempre, hambre
Como mujer fácil pasó de abrazo en abrazo y cantó entre las piernas de cada hombre y recostóse en cada pecho desabotonado. Suena corriente, suena a puta vestida de pino, o caoba, o cedro, o guayabo, o viruta.
Sabe dos canciones en La menor, tres más en Sol. Quizá sepa cantar un bolero, rancheras quizá. Ninguna marcha, ningún vals, no toca allegros ni polcas; canta ronco, canta sordo, para sí, para adentro, quedito: disculpándose por la falta de talento.
Y de pronto un trago de aguardiente y parece brillar… sólo un momento. A las cuatro vuelve al estuche trayendo dos o tres tostones, la boca rota, las cuerdas flojas, el barníz de las uñas carcomido, el vestido sucio y hambre, como siempre, hambre.
domingo, 6 de junio de 2010
Me negarás tres veces,
luego tendré que matarte, pero luego, por el momento me sirves. Mañana le voy a enseñar a mijo a tirar, tal vez conejos o gallinas, a lo que se deje. ¡Aguzado y te crecen las orejas, que yo me encargo de ponerte un balazo en la nuca! Ora tráeme a esa chiquilla que dices, la de Abundio. Y cuidadito y andas de lengua larga: acuérdate de que los conejos no hablan…
miércoles, 19 de mayo de 2010
Grandes incógnitas
Desde el inicio de los tiempos el hombre intenta satisfacer su necesidad de conocer. A pesar de los esfuerzos realizados y de la ventaja del tiempo, la tecnología y el sacrificio de los caídos en batalla (Batalla del saber, claro está, pues de ninguna manera promovemos la guerra, opresión, extorsión o cualquier otra forma de violencia. En este caso el fin no justifica los medios, de nuevo: medios bélicos), quedan huecos en las teorías, fallas en las realizaciones…
Me he permitido el atrevimiento de enlistar algunas de las incógnitas y/o problemáticas que necesitan urgente atención y respuesta.
1. ¿Cómo diablos meten la crema en los pingüinos?
2. ¿Es verdad que Oliver no tiene piernas?
3. ¿Duracell o Energizer?
4. ¿Cuántas chupadas se necesitan para llegar al centro chicloso de una Tutsi pop?
5. ¿Píldora roja o píldora azul?
martes, 2 de febrero de 2010
miércoles, 20 de enero de 2010
Rabia
Explota, amarillo, rabia; tiempo, hastío. Saciedad benevolente que masculla frasecillas incompletas, como las ideas de la gorda. (¡Puta Menstruación!)
Olor. Lejano. Rabia, rabia, rabia…
Silencio, ¡Bang!
Luego un pitido y un cuerpo que cae al suelo de rodillas, después de bruces; después la sangre y su olor (penetrante, caliente, hirviendo).
Cafetera-pitido. Café, café, café y rabia, los dos hirvientes.
Destroza los dientes rechinantes y dolorosos como la puerta: Putrefacta.
Aliento de anciano destinado al olvido, destinado a una muerte lenta, grotesca y dolorosa.
Rabia, rabia, rabia.
(Perro sarnoso, indescriptiblemente sarnoso)
Se marcan las costillas y las fracturas de las patas. No le queda más que esperar echado, doloroso, gimiendo la muerte y el olor que se anuncia incorruptible: ¡Me come por dentro!
Perro muerto a puntapiés o destazado por otros perros o muerto en la parrilla de algún camión, no importa, está muerto y muerto el perro:
Se acabó la rabia, rabia, rabia…
No.
No muere ni el perro, ni la rabia, ni yo; el olor permanece en la noche cerrada e inerte. Como pretenciosa, como queriendo ocultarse del tiempo y de la luna y de las estrellas fugaces, para hacerse invisible y dormir, porque la noche también duerme… también se echa con las patas fracturadas y las costillas sumidas, también apesta a muerte, a mierda, a rabia, a rabia, a rabia principalmente.
La noche odia, aún con las estrellas sonrientes. A ellas también las odia, odia ser noche y oscura y secreta y silente y rabiosa y boca arriba. Y si muere en la noche, la noche, de noche, con las estrellas riéndose y dejando ver su lado oscuro, no brillante, no contento, perverso, malvado, maldito. ¡Pervertido mirar de estrellas luminosas y rabiosas!
He pensado que son como un millar de ojos alertas a todo movimiento, que son los ojos fastidiados de un enorme gusano que lo ve, lo escucha y lo engulle todo. Sin nombre y sin pretensiones de uno, sin querer tributos, sin exigir sacrificios más allá de las eses, porque las eses nos recuerdan que estamos vivos y que tragamos y respiramos y estamos llenos de nada, de materia fecal, de materia inerte que obstruye el intestino y el cerebro. Cisticercosis.
Puercos muertos a puntapiés, con un marronazo en la cabeza, desangrándose, degollados; péndulos de carne molida a palos, hirviente en sangre, en ira, en llanto. Ahogo en sangre, sin sed de sangre, sin sed, sin rabia… porque no podemos morir odiando, aunque estemos abiertos en canal y circulemos con las patas al aire, aunque estemos colgados de cabeza, vacíos de vísceras y pensamiento, porque aún la colectividad de marranos muertos, la sociedad de hombres degollados, de hombres rabiosos e inertes, vacíos doloridos, sin voz… silentes, se desangran como reses, o perros con las costillas sumidas, las patas fracturadas, el cuello abierto de un tajo por otro perro con las costillas hundidas y las patas fracturadas que se duele, que se lamenta haber peleado con un perro negro como la noche que se pone rígido, con los ojos abiertos y fijos en el cielo rabioso (el cielo) y el perro muere también dolorido, arrepentido y consciente de su interior atascado de mierda y de rabia, rabia, rabia…
En un café
Resaltaban las venas de su mano izquierda. Sangre lenta y fría, un coágulo flotante intentaba el regreso. Penosamente levantó su cigarrillo y lo terminó como con un suspiro, un alivio en el pecho que se inundaba de nada, apenas de una nube de humo quemante y oloroso, lejos del romanticismo del espiral, lejos de la serpiente-dragón-deseo que se eleva al cielo. Sólo él y su mano de venas congestionadas.
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