miércoles, 20 de enero de 2010

En un café



Resaltaban las venas de su mano izquierda. Sangre lenta y fría, un coágulo flotante intentaba el regreso. Penosamente levantó su cigarrillo y lo terminó como con un suspiro, un alivio en el pecho que se inundaba de nada, apenas de una nube de humo quemante y oloroso, lejos del romanticismo del espiral, lejos de la serpiente-dragón-deseo que se eleva al cielo. Sólo él y su mano de venas congestionadas.

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