domingo, 6 de junio de 2010

Me negarás tres veces,


luego tendré que matarte, pero luego, por el momento me sirves. Mañana le voy a enseñar a mijo a tirar, tal vez conejos o gallinas, a lo que se deje. ¡Aguzado y te crecen las orejas, que yo me encargo de ponerte un balazo en la nuca! Ora tráeme a esa chiquilla que dices, la de Abundio. Y cuidadito y andas de lengua larga: acuérdate de que los conejos no hablan…

No hay comentarios.: