lunes, 28 de junio de 2010

Capellán


Una descarga recorrió su cerebro y se desparramó por el resto de su cuerpo. Su carne flácida convulsionaba. ¿Cuánto tiempo había pasado desde la última eyaculación acompañada? Acudir con una profesional le resultaba penoso, detestable, cobarde (tal vez un poco triste), deprimente. Cuarenta y ocho años. Cuarenta y ocho años se dicen fácil: te pones la sotana y listo, la misa, los festejos, los pecados, las señoras marchitas que se confiesan cada domingo. Misa. Misa a las siete de la mañana.

    
   Fe incorrupible, años de servir a dios y a los feligreses. ¡Bastardos! Hoy, la misa de las siete es para la familia Morales, la de nueve, para los niños, la de medio día… la de medio día es para Laurita, quinceañera, pechos que se pronuncian a sí mismos, queditos, como el corazón de nuestra señora, sonrisa angelical. Una niña. Bauticé, confirmé, confesé, perdoné a esa niña. Ojos claros, cabellos regularmente despeinados. Pecados: Besos detrás de la iglesia con un compañerito del catecismo, quedarse con el cambio de mamá para un helado, mentirle a papá sobre la fiesta de su amiga. Quizá no dijo todo, nunca dicen todo, nunca digo todo. Amén.

Fe incorruptible, ¡fortaleza señor, fortaleza te pido!

    
Cuántos pensamientos como mosquitos me sangran, me convidan a darte la espalda, a meditar. Nos ponemos de pie, oremos. Razones de sobra tenemos para temer tu mano ¡oh señor todopoderoso que todo lo ve, que todo lo oye, que todo lo sabe! Tú, que reprochas el pecado como nosotros a los pecadores, señor ten piedad de mi, de nosotros, — ¡de mi!
  

   Confiésome señor que he pecado. Perdona a este pastor que está extraviado. Las ovejas balan mi pecado, murmuran en secreto, durante las ceremonias. En la calle. En la noche. Capellán.

Martes, mañana es martes



Los martes saben a café de entre semana,
saben a que salgo temprano de la escuela,
saben a dos por uno,
saben a dos por uno...

los martes saben a beso de naranja,
a dos horas más de sueño,
a desayuno con jugo de zanahoria
y huevos revueltos.

Sí, se me antoja un martes de café,
de americano doble carga,
de beso de naranja,
de dos por uno,
de dos por uno...

lunes, 14 de junio de 2010

Precaución, degenerado en crisis

degenerado, da.
(Del part. de degenerar).


1. adj. Dicho de una persona: De condición mental y moral anormal o depravada, acompañada por lo común de peculiares estigmas físicos. U. t. c. s.
http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?TIPO_HTML=2&TIPO_BUS=3&LEMA=degenerado

Y como siempre, hambre


Como mujer fácil pasó de abrazo en abrazo y cantó entre las piernas de cada hombre y recostóse en cada pecho desabotonado. Suena corriente, suena a puta vestida de pino, o caoba, o cedro, o guayabo, o viruta.
     Sabe dos canciones en La menor, tres más en Sol. Quizá sepa cantar un bolero, rancheras quizá. Ninguna marcha, ningún vals, no toca allegros ni polcas; canta ronco, canta sordo, para sí, para adentro, quedito: disculpándose por la falta de talento.
     Y de pronto un trago de aguardiente y parece brillar… sólo un momento. A las cuatro vuelve al estuche trayendo dos o tres tostones, la boca rota, las cuerdas flojas, el barníz de las uñas carcomido, el vestido sucio y hambre, como siempre, hambre.

domingo, 6 de junio de 2010

Me negarás tres veces,


luego tendré que matarte, pero luego, por el momento me sirves. Mañana le voy a enseñar a mijo a tirar, tal vez conejos o gallinas, a lo que se deje. ¡Aguzado y te crecen las orejas, que yo me encargo de ponerte un balazo en la nuca! Ora tráeme a esa chiquilla que dices, la de Abundio. Y cuidadito y andas de lengua larga: acuérdate de que los conejos no hablan…