martes, 5 de julio de 2011

noche

Las paredes no contienen los ruidos, los remedan.
La maldita ninfa juega por las noches haciéndonos desear el alba.
No quiero que amanezca, quiero que se calle.
Quiero dormir y quiero el silencio inquietante que pertenece a la noche.


Todo le pertenece a la noche:
mi cama, tu cama,
el respirar pesado de mamá,
el olor a muerto en el patio,
el perro, la luna,

el tren que pasa a las dos...
el tren.


La noche no quiere ni necesita nada,
pero se lo damos todo,

todos,
todo el tiempo.

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