domingo, 10 de julio de 2011

pater noster


La tristeza me viene cuando no tengo otra cosa qué abrazar, cuando viene la vida con golpes que amoretonan la cara y el alma, que atraviesan directamente a donde quiera que se guarde el sentir, esta vez me dolió en el pecho, como hierro errante que encontró un sitio a centímetros del corazón.
La culpa, la vergüenza por no ser lo que es necesario ser para validarse ante sí mismo y ante él.
Yo lo juzgo y me apena. Lo juzgo y tengo la esperanza de verlo diferente, él mismo pero diferente, verme siendo el mismo pero abrazable, querido, besado, amado, sentido, siendo yo mismo, que amo y siento y sangro y me duelo y lloro, sí, lloro.

martes, 5 de julio de 2011

noche

Las paredes no contienen los ruidos, los remedan.
La maldita ninfa juega por las noches haciéndonos desear el alba.
No quiero que amanezca, quiero que se calle.
Quiero dormir y quiero el silencio inquietante que pertenece a la noche.


Todo le pertenece a la noche:
mi cama, tu cama,
el respirar pesado de mamá,
el olor a muerto en el patio,
el perro, la luna,

el tren que pasa a las dos...
el tren.


La noche no quiere ni necesita nada,
pero se lo damos todo,

todos,
todo el tiempo.