Mi reino por un orgasmo,
aunque sea fingido.
Que venga desde dentro el engaño,
desde la voz ronca de la mentira atroz
para lo que sirve,
para lo que dura.
Mi reino por un trago de vino,
agrio.
Un beso de puta servido en copa alta,
en una con bordes manchados.
Labial rojo fuego, rojo manzana, rojo pasión,
rojo rojo.
Mi reino por una canción de cuna,
la de las monjas.
Una canción para el descanso
(eterno de fuego y sombras) de las almas,
para el alivio de los pecados
del padre, del hijo y del espíritu santo.
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