viernes, 27 de noviembre de 2009

Grillos


Grillos
        saltan
               desde el pasto verde
                                          hasta la puerta de la cocina.
Se asegura, cantan cric cric, pero yo lo oigo más como un riG riG. Será que me estoy quedando sordo, pero juro que cuando afinan su violín sin cuerdas no hay nada más. A veces el refrigerador coopera con su rechinar, o el sillón, la cama. La cama ya no. Antes no había grillos o no cantaban o no estaba tan sordo, o tan silencioso (riG riG) o tan solo.
                                          Desde la puerta de la cocina,
                hasta el pasto seco
        saltan
Grillos

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