Era desnuda sobre la cama
con la caricia del sol sobre la espalda
con la tristeza metida en los párpados
que no se ven, pero se sienten
húmedos…
Grillos
saltan
desde el pasto verde
hasta la puerta de la cocina.
Se asegura, cantan cric cric, pero yo lo oigo más como un riG riG. Será que me estoy quedando sordo, pero juro que cuando afinan su violín sin cuerdas no hay nada más. A veces el refrigerador coopera con su rechinar, o el sillón, la cama. La cama ya no. Antes no había grillos o no cantaban o no estaba tan sordo, o tan silencioso (riG riG) o tan solo.
Desde la puerta de la cocina,
hasta el pasto seco
saltan
Grillos
Necesidad.
De un abrazo.
De un par de piernas para recargar la cabeza,
donde apoyar mis pensamientos.
Necesidad de un beso de buenas noches a medio día,
bajo una palmera, justo frente al mar.
Necesidad.
D
e
u
n
c
i
g
a
r
r
o,
De un beso.
De otro cuerpo bajo las sábanas…
de un puñado de estrellas en una caja, bajo llave,
para verlas al medio día, bajo una palmera,
justo frente al mar…
mientras escuchas mis pensamientos,
el sisear de las olas
y el viento en una caracola,
que grita despacito
tu nombre y el mío.
Necesidad.