miércoles, 21 de marzo de 2012

A veces


A veces escucho cómo cae la lluvia y me acuerdo de ti, después te me olvidas y puedo volver a disfrutarla y a sentir el sabor de la tierra que se moja y canta, y que como yo, desea volverse agua (...)
Otras veces, el viento me da en la cara, levanta las cortinas y el polvo, alborota los cabellos de las hadas y se va dando risotadas como un borracho que da tumbos y que palpa, con las manos abiertas, el vacío.
El aire me recuerda a ti porque a veces trae consigo los olores del campo, de la tierra húmeda, de los bosques claros, de las nubes regordetas, de la miel de las abejas y a veces (sólo a veces), huele a ti.
Otras tantas noches, antes de dormir, camino en círculos por la habitación hasta que se vuelve campo, hasta que la duela se convierte en pasto serenado y siento la frescura en la planta de los pies, entonces se me antoja recostarme como lo hace uno sobre la hierba. Bajo mi cuerpo, bajo el pasto, bajo la tierra, los escarabajos escarban y abren túneles y surcos. Con los ojos clausurados violenta e involuntariamente emprendo el viaje forzado hacia tu olvido.
Recuerdo una sola ocasión en que la ausencia fue más fuerte que el dolor, cuando olvidé tu nombre pero no tu olor; cuando cambié las sábanas porque ya no cabía más polvo en ellas. Ahora no tengo ni calma ni colchón, tengo la hierba serenada, tengo el viento frío que cruza desde la sala hasta mi habitación, tengo aún tu aroma, pero ya no recuerdo tu nombre.

martes, 20 de marzo de 2012

Ego II


Soy quien soy
porque alguien me lo dijo.
Soy por negación:
hoy soy quien no soy,
lo que nunca he sido.
 
Soy una bruma pausada
una ola que pasa,
ola de mar a los tobillos…
salada.
 
Soy tuyo y soy mío
y soy yo y lo que no soy
y soy yo y tú eres mío…
y yo soy tuyo
y el mar es mío.