lunes, 17 de enero de 2011

Ronquidos

En el fondo los ronquidos, que comienzan siempre sordos y pausados, como un susurro, para convertirse en dolorosos gemidos altidecivélicos que rasgan la corteza de mi tímpano. Soy el único que encuentra molestia en ese sonido. Soy el único que, aparentemente, logra escucharlo.
     Que tome leche caliente, o un trago de agua, mejor: ¡que se ahogue con leche o con un trago de agua!; que beba café, unas doscientas tazas; que no duerma, hasta que sus neuronas se pongan en huelga, hasta que lo tengan que llevar a una clínica de sueño; que lo sobremediquen para que muera durmiendo, no roncando.