
domingo, 13 de diciembre de 2009
sábado, 12 de diciembre de 2009
fragmentitos
I
A propósito de naturalezas muertas
y flores marchitas en tus manos,
como ramo de novia putrefacto,
como recuerdos sobre lápida de mármol
inerte, no muerto, suspendido,
olvidado en un cajón frío, oscuro
y susurrante.
II
La muerte no es escape ni posteridad,
eternidad ni paraíso prometido.
Es carne, es alimento para los vivos.
Gusanos ávidos de secreciones se hunden
como en barro, en carne y sangre.
Cuerpo humano, cuerpo corrupto, cuerpo santo,
todo sabe igual para los gusanos,
todo huele igual: a muerto.
jueves, 10 de diciembre de 2009
Big-bang
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Me dan ganas
de beberme las estrellas y,
en medio de un relámpago cegador,
estruendosamente,
eructar tu nombre
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miércoles, 9 de diciembre de 2009
Brevísimo cuento de amor
Erase una vez,
una gata enamorada del gato
que tenía los pies de trapo
y los ojos al revés,
y éste a su vez,
sentía palomillas en la panza
cuando esperaba que pasara
la gata de ojos de luneta
y patas de calceta.
martes, 8 de diciembre de 2009
[Dolor]
Ése también tiene un espacio,Y sobre él y sobre su espacio,se escribe y se hace todo lo demás:respirar, comer, beber, dormir,fornicar, estar, ser.Todo lo demás...
Un cuadro dentro de un cuadro...
Un cuadro dentro de un cuadro, dentro de otro cuadro, dentro de otro cuadro, en espiral, tocando sus esquinas; así hasta el infinito cuantificable, hasta donde el nombre de los polígonos resulta impronunciable:
cuasiinfinitocaedro, cuasiinfinitógono.
La mayoría pensaría en un círculo o en un casi círculo, pero entonces el esfuerzo en la elaboración de la estructura sería despreciado, eso no puede ser.
Pensemos en millones de cadenas de información genética desechada sólo porque no son comprendidas, pensemos en un analfabeto musical que tira a la basura partituras de Chopin, pensemos en…
¡el círculo si se quiere!
Sueño
Son pensamientos calmos, que van y vienen. Que aún no termina de irse cuando reaparecen, lentos, apaciguados. Vienen hambrientos, como los muertos olvidados. Vienen sedientos, como riachuelos en verano, vienen arrastrándose hiriéndose las manos, el rostro y el pecho.
Son ciegos, les han sacado los ojos por sus pecados y ahora tienen delirios, escuchan voces e intentan huir, escabullirse; quieren que se los trague la tierra, volver al polvo como se los han prometido, como yo he prometido. Que no descansen, prefiero verlos arrastrándose llenos de tierra seca que cometiendo brutalidades, que causando dolores.
Levanta una piedra, dicen, y nos hallarás, extiende la vista, tú que puedes, y mira las estrellas. Son hierros calientes que caerán sobre los hombres marcándoles la piel, la luz les entrará por los ojos y se los ahuecará… vienen terrores ya descritos ya pasados, brotarán llagas en sus cuerpos corruptos y escupirán sangre y bilis. Estás condenado como nosotros a desear la muerte y no merecerla.
Dicen, y se desvanecen entre las sombras, y vienen otros detrás con nuevas maldiciones para mi sangre y la que viene.
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